sábado, 23 de agosto de 2008

El Día de Tu Funeral

Cuando te pienso, me invaden los recuerdos de aquella habitación oscura y fría, un ataúd caoba, flores, lagrimas, un lugar en donde no entra el sol, no hay calor, solo existe un profundo dolor, recuerdos que guardo gravados a fuego.

Siento muy presente el día de tu muerte, imposible olvidar aquel instante donde tus palabras se instalaron en mi mente para borrar todos las palabras de amor y las promesa para toda una vida que había escuchado hace menos de 30 minutos. Roge, llore, me arrastre, ahogada entre lagrimas y un último “Yo te amo y no se como seguir mi vida sin tí”. Me dejabas y te alejaste por la calle mientras entendía que te ibas para no volver jamás.

Cuando decidiste dejarme yo decidí llevar a cabo tu muerte como el acto más cobarde y valiente que jamás haya hecho, cuando tuve que matarte en vida, tuve que elegir entre tu vida o la mía.

Tus funerales se realizaron en una habitación oscura, sola y llorando por tu muerte, no asistió nadie, no recibí ninguna condolencia, todo fue muy intimo, solo estábamos en esa habitación TU, muerto en ese ataúd y yo viva, intentado sobrellevar una vez mas los dolores que aun después de muerto sentía mas vivos que nunca a causa de tus silencios, de tus mentiras y distancias, ahí estaba yo apoyada sobre tu cajón, padeciendo en carne la pérdida del ser que más he amado en esta tierra.

Y tus flores…. Habían muchas, todas rosas rojas… Ya no podía sentir tu aroma, sola estaba allí yo, entre rosas y el cajón que guardaba el cuerpo del hombre que tanto amor me había inspirado pero que en el fondo se había convertido en mi verdugo, en el mentor de mi dolor y enfermedad. Una enfermedad de locura y olvido llamada cáncer del amor.

Mientras te lloraba, escuchaba risas en la habitación contigua, risas de una pareja, y particularmente la risa de un hombre, una que me era familiar, intente ignorarlas porque yo estaba allí en tus últimas horas, tu funeral me daba el tiempo que en vida nunca tuve para decirte cuando te amaba y lo feliz que pensaba seria a tu lado, sólo en tú funeral pude disfrutar de ti sin llamadas telefónicas extrañas, sin mentiras, al menos tu muerte me dejaba como consuelo disfrutar un poco en ti algo que nunca puede hacer en vida, tener al menos ese cuerpo inerte y muerto a mi lado.

Pero las risas no paraban y me desconcentraban, en la habitación de al lado no había dolor ni penas, al contrario solo habían risas y momentos gratos, me dirigí a esta habitación con la intención de callarlos, nadie puede estar feliz si en mi habitación se realiza el funeral del amor de mi vida, gran sorpresa fue la mía cuando encontré a una pareja feliz, disfrutando de la vida, observando desde una ventana el sol que traía consigo luz de esperanza, luz de un futuro mejor, grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que ese hombre que se reía era el mismo que yo estaba velando en la habitación siguiente, ese que abrazada otro cuerpo, que llamaba a otra Su mujer, yo moría en la habitación de al lado mientras el reacia su vida en otros brazos, los mismos que me lo arrancaron, los mismos que me obligaron a matarlo en vida.

En mi locura entendía que solo en mi mundo el moría, en la realidad él era feliz y disfrutaba con ella el comienzo de una nueva vida, aquella que en realidad debía ser mía

5 comentarios:

investing stock market advice dijo...

i think you add more info about it.

lottery raffle dijo...

that's way too cool.

lottery numbers dijo...

that's way too cool.

Anónimo dijo...

que triste hermana :(

bueno, como digo yo
el ser humano se adapta a todo
y se acostumbra a vivir o tal vez a sobrevivir sin la persona amada

Besitos

Anónimo dijo...

se lo que significa eso...


yo tambien senti esas risas...


aun las siento...


es doloroso ver como la alegria de alguien se inicio el dia que la tuya desaparecio...

espero que no hagas como yo...
no te ocultes tras un escudo...

se cuan dificil puede ser traspasarlo...

para cualquiera...


si lo haces...

deja una parte debil...

para poder encontrarla...

para poder llegar a ti...






besos